Antes de mi desaparición
recorreré toda la ciudad pensando en el mar
con visiones de moluscos callejeros
osamentas de fabulosos animales una flor extraña
mientras sorbo la luna
los pensamientos del poniente
algunas manzanas sobre viejas estanterías.
Por momentos aparecía un espejo con su victima
el sempiterno cráneo de melancolía intacto
pudo mirarme.
El tiempo se hizo irreconocible
una bolsa violácea con aleta de delfín
extendió su abdomen gris agujereado
sus heridas caían en mi rostro lóbrego cambiante.
Errático bajo las nebulosas
respiro en cualquier esquina
pensando una estrella.

-¿Entristeces?

Las fatalidades calan en mí
aún me siento alejado
las manos pasean la superficie
de las cosas
oh pesares que suben por los dedos
los omoplatos conmovidos desde la hierba
se extravían en la sombra de las
golondrinas
cielo rojo apuñalado por pájaros y torres
la muerte del ocaso comienza
en las tristes manos de la despedida.

-Dejad tus miedos en el poderoso monte amarillo:
el río de fuego ya relumbra más que el sol
en su ribera arde el corazón del sollozo
abandona la idea solitaria y volved a nuestro porvenir
¡El canto más hermoso piensa en otra vida!

El viento pasa mordisqueando espigas
va hacia los bosques
y tal vez no sea el mismo al regresar
en tanto aseguraré la alforja a mi hombro
huiré mientras dure la lluvia
nada me detiene sino la calma.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pensé en tu rastro